En concordancia con el contexto actual (posmoderno) podríamos decir que estamos condenados a cierto eclecticismo a la hora de afrontar la educación artística. Si bien podemos decir que no hay una receta infalible sí tenemos ya referentes pasados a los que poder acudir en busca de posibles respuestas. El problema puede ser que a cada afirmación le corresponde automáticamente una cuestión (Ej: Enfocar la educación artística como manifestación cultural... ¿Cómo, si el contexto cultural se difumina dentro del aula? o ¿Es esa multiculturalidad un nuevo contexto cultural? pues entonces ¿Cómo afrontar la educación artística en esas circunstancias?).
Muchas de las necesidades parecen enumerarse desde la autoexpresión creativa o la DBAE. Por tanto, le uniríamos a todo lo anterior la profesionalización de la enseñanza. Si hablamos de querer formar sujetos autónomos, críticos, selectivos, etc. ¿no es necesario para ello el poder dotarlos de herramientas para incorporarse a un mercado laboral muy característico? ¿Donde están las salidas laborales de una educación plástica y visual en nuestro tiempo? ¿En la autoexpresión creativa, museos y artistas bohemios e introspectivos? Nos atreveríamos a decir que lo que la historia se ha empeñado en educar como ARTISTA, en nuestros tiempos sería equivalente al "CREATIVO". Las nuevas tecnologías, el fácil y libre a acceso a la información, la idealización de la imagen como tal, la publicidad, el cine, son una realidad y la educación no puede dejarlos fuera.Tenemos claro el QUÉ queremos pero, ¿y el CÓMO?
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